Tabaco - Puros Habanos
Cultivo y fabricación de los puros habanos

 

La siembra o trasplante desde los semilleros, se hace en la segunda quincena de octubre y hay que abonarla a los diez días de colocada la postura en el surco; luego se realizan las labores de guataqueo, y se echan nuevos insecticidas, para después proceder al desbotonado, delicada operación que consiste en separar de la planta la yema terminal con el objetivo de disminuir el crecimiento del tallo y evitar la floración y fructificación de la planta a fin de que la savia y sustancias aromáticas afluyan hacía las hojas estimulando su crecimiento y mejorando la calidad, ya que ellas representan el único propósito del cultivo del tabaco. La operación de desbotonado es probablemente la más difícil en el cultivo de esta planta, dependiendo de múltiples factores que hay que tener en cuenta y se requieren para realizarlas obreros muy especializados, porque se pone en sus manos el éxito de la cosecha y cualquier error que se cometa no puede ser subsanado.


Al desbotonarse la planta se estimula el desarrollo de los hijos o yemas que tienden entonces a crecer rápidamente, para evitarlo, los vegueros los separan a fin de impedir que sustraigan a la hoja sustancias nutritivas.

Cuando han transcurrido treinta días de la operación anterior, se procede a la recolección de las plantas y el corte de las hojas, que se irán insertando en un cuje para llevarlas a la casa de tabaco donde se colocan para su desecación o cura por calor, también es costumbre curarlas a pleno sol.

En los meses de abril o mayo se someten las hojas a un complicado proceso de fermentación, para después proceder a la escogida o clasificación, separando las hojas de tabaco para capas o tripas, operaciones supervisadas por trabajadores científica y técnicamente preparados. Separadas las hojas se procede al engavillado, (agrupamiento en manojos amarrados), éstos serán colocados en casillas donde sufrirán nuevamente un proceso fermentativo. Pasados varios días se hace el enterceo, (operación que consiste en meter los manojos en cajas de enterciar y luego depositarlas en yaguas de palmas reales). En el tercio, que sólidamente atado ya esta listo para su traslado a los almacenes de las fábricas donde ha de comenzar entonces el proceso industrial del tabaco.

De las manos campesinas, pasan los tercios a las manos obreras, encargadas de transformar las hojas en puros torcidos, el renombrado tabaco habano, en cigarrillos y en picadura.

El primer obrero que interviene en la fase industrial, después de que la hoja ha sido despalillada, es el rezagador quien selecciona las capas en que se ha de envolver el tabaco. Esta selección la hará de acuerdo con el tamaño, el color de la vitola o el tipo de torcido.

Del rezagador van las hojas seleccionadas al torcedor el que es un obrero calificado que debe haber pasado un previo aprendizaje de aproximadamente cuatro años antes de fabricar profesionalmente su primer tabaco, es decir casi el mismo tiempo que un joven necesita para licenciarse en una carrera universitaria.

Ya realizado el torcido entra en escena el escogedor, que tiene por misión escoger, amarrar y envasar los tabacos, teniendo cuidado de colocarlos en cajas de acuerdo con el mismo color o forma. Esta operación parece fácil, pero no lo es tanto, cuando se sabe que los tabacos una vez terminados se dividen en colores; te enumero los más importantes que me dieron: encendido, claro encendido, colorado, colorado pajizo, pajizo, pajizo verde y verdes.

Ya en su caja, que generalmente es de cedro, pasa de las manos del escogedor al departamento de fileteado donde se cubre con bellos papeles litografiados de vivos colores. A cada caja se le coloca el anagrama de su marca y en el exterior del envase el sello de garantía.

El maravilloso viaje que ha realizado el tabaco desde la vega al fileteado es una prueba del talento de campesinos y obreros cubanos profesionales o no, de cuyas manos sale elaborado el mejor tabaco del mundo.

En la actualidad se aprovecha la producción mecanizada tanto para la exportación como para el consumo nacional.

¿Te das cuenta que el desbotonado es una de las más delicadas operaciones del cultivo del tabaco y que de él depende la calidad final de la hoja?.

Si alguna vez encuentras un puro habano malo, ¡ese no salió de las fábricas estatales cubanas!, porque una vez terminados son revisados por "Técnicos de Control y Calidad" y por los compañeros de "Sanidad Vegetal".

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